El director mexicano Guillermo del Toro continúa impulsando su cruzada por preservar las técnicas artesanales del cine de animación. En colaboración con la prestigiosa escuela de artes visuales Gobelins, en París, y la plataforma Netflix, el cineasta anunció la creación de un centro de formación especializado en animación “stop motion”, con el objetivo de capacitar a nuevas generaciones de artistas en este formato tradicional.
Una técnica al borde de la extinción
Durante su visita a Gobelins, Del Toro destacó la urgencia de promover un relevo generacional en este tipo de animación. “El stop motion está perpetuamente al borde de la extinción. Y lo preservan perpetuamente personas un poco locas. Es un pequeño culto con gente muy devota”, dijo entre risas.
El realizador mexicano advirtió que la mayoría de los grandes exponentes del “stop motion” tienen más de 50 años, lo que pone en riesgo la continuidad de una técnica que ha marcado la historia del cine. Del Toro considera que este proyecto busca precisamente revertir esa tendencia y asegurar que el conocimiento y la pasión detrás del proceso artesanal se mantengan vivos.
La defensa del arte hecho a mano
El director de Pinocho (2022) —película ganadora del Óscar a Mejor Largometraje Animado— subrayó que el valor del stop motion radica en su carácter tangible y humano, alejado de las herramientas digitales automatizadas o de la inteligencia artificial.
“El stop motion es una forma de arte que no puede ser reemplazada por máquinas. Es profundamente humano, porque cada fotograma está tocado por manos reales”, afirmó Del Toro.
Esta iniciativa forma parte de su compromiso por fortalecer el ecosistema de la animación artesanal, un arte que ha sido parte esencial de su filmografía y de su visión cinematográfica.
Un futuro entre Frankenstein y la formación artística
Actualmente, Guillermo del Toro prepara el lanzamiento de su esperada adaptación de Frankenstein, protagonizada por Oscar Isaac, Mia Goth y Jacob Elordi, que llegará a Netflix en noviembre de 2025. La película combinará su sello visual gótico con un enfoque íntimo en los dilemas morales y emocionales del mito clásico.
Con esta alianza educativa y artística, Del Toro reafirma su papel como uno de los grandes defensores del cine hecho con paciencia, imaginación y artesanía, un gesto coherente con su visión de que “la animación no es un género, sino una forma de arte”.