Durante más de dos décadas, los X-Men construyeron uno de los universos más extensos y complejos del cine de superhéroes. Mucho antes de que Marvel Studios recuperara los derechos de los mutantes, la franquicia desarrollada por 20th Century Fox presentó múltiples líneas temporales, reinicios parciales y saltos narrativos que hoy cobran un nuevo significado ante su inminente integración al Universo Cinematográfico de Marvel.

Con la llegada confirmada de varios X-Men clásicos a Avengers: Doomsday, entender el orden cronológico de sus películas resulta clave para dimensionar el peso histórico de estos personajes y el camino que los llevó hasta el multiverso.

Los orígenes: el nacimiento del conflicto mutante

La cronología inicia con X-Men: First Class, ambientada principalmente en la década de los sesenta. Aquí se establece el vínculo entre Charles Xavier y Erik Lehnsherr, así como la raíz ideológica que los separará. La Guerra Fría, la Crisis de los Misiles y el miedo al “otro” funcionan como telón de fondo para el surgimiento público de los mutantes.

Le sigue X-Men: Days of Future Past, una pieza central de la saga. Aunque gran parte de la historia ocurre en un futuro distópico dominado por los Centinelas, el núcleo narrativo se sitúa en 1973. Esta película reescribe la línea temporal y da origen a una nueva continuidad, lo que permite que convivan distintas versiones de los personajes.

La era de los grandes eventos y el declive

Después del reinicio temporal, la historia continúa con X-Men: Apocalypse, situada en los años ochenta. Aquí los mutantes enfrentan a su primera amenaza de escala global, mientras se consolida una nueva generación encabezada por jóvenes versiones de Cyclops, Jean Grey y Storm.

La siguiente parada es X-Men: Dark Phoenix, ambientada en los noventa. Esta cinta explora la corrupción de Jean Grey y cierra la narrativa principal de esta línea temporal. Aunque su recepción fue irregular, funciona como el punto final de la saga mutante bajo Fox.

La línea temporal original: donde todo comenzó

Paralelamente a los eventos anteriores —antes de ser alterados por Days of Future Past— se encuentra la trilogía original. Todo arranca con X-Men, que presentó al público a Wolverine, el Profesor X y Magneto, estableciendo el tono serio y político que diferenció a la franquicia.

Le sigue X2: X-Men United, considerada por muchos como una de las mejores películas de superhéroes de su época, profundizando en el pasado de Wolverine y en la persecución institucional contra los mutantes.

Esta línea se cierra con X-Men: The Last Stand, donde se introduce la “cura mutante” y ocurre la primera versión de la saga de Fénix, con consecuencias definitivas para varios personajes.

El epílogo definitivo: Logan

Cronológicamente, el último punto del universo X-Men es Logan, situada en un futuro cercano donde los mutantes están al borde de la extinción. Esta película funciona como despedida para Wolverine y Charles Xavier, con un tono crepuscular que marcó un antes y un después en el género.

El puente hacia el UCM y ‘Avengers: Doomsday’

Tras la compra de Fox por Disney, los X-Men quedaron en pausa hasta que el multiverso abrió la puerta a su regreso. Apariciones puntuales, como la de Beast en The Marvels o la reunión mutante en Deadpool & Wolverine, prepararon el terreno para algo mayor.

Ahora, ‘Avengers: Doomsday’ reunirá a versiones clásicas de los X-Men con los Vengadores para enfrentar una amenaza multiversal encabezada por Doctor Doom. No se trata de un reinicio inmediato, sino de un cierre simbólico: Marvel Studios utiliza el multiverso para honrar el legado de estas películas antes de redefinir el futuro de los mutantes.

Así, el recorrido cronológico de los X-Men no solo explica su pasado, sino que también contextualiza por qué su llegada al UCM es uno de los eventos más importantes del cine de superhéroes contemporáneo.